27 febrero, 2015

Primera persona y tercera persona

Hace un par de días un buen amigo que sabe mucho de Comunicación (así, con mayúscula), a un comentario que le hice me dijo "ese es tu tema favorito".

y me acabo de dar cuenta de que, siendo no sé si el favorito, pero sí uno de los favoritos, nunca le he dedicado dos líneas aquí.

Así que allá vamos:

No puedo entender esa costumbre de las empresas de hablar de sí mismas en tercera persona. No lo puedo entender.

Cuando una persona habla de sí misma, lo hace en primera persona. Normalmente del singular, a no ser que sea el Papa o un rey, que lo harán en primera del plural por eso que se llama el "plural mayestático", o un deportista que lo hace también en plural vaya usted a saber por qué.

Ahora que las empresas tienen voz propia en canales propios como su página web o Twitter o Facebook en los que nadie habla por ellas ¿por qué hablan en tercera persona? ¿Es que tendría sentido que yo hablara de mí mismo aquí en tercera persona? ¿Tendría sentido este post en el que hablo de mí hablando de "él"?

Yo tengo la teoría nada científica de que puede deberse a dos motivos:
  • Estos canales los gestionan personas que vienen de departamentos de prensa / comunicación que se han criado / educado escribiendo notas de prensa. Claro, la nota de prensa la escribe la empresa para que la publique otro, y en ese caso sí tiene sentido que esté en tercera persona.
  • Esos canales los gestiona una agencia externa que no es ni se siente "la empresa" sino algo ajeno.
Creo que es un síntoma claro de madurez en el uso de cualquier canal digital: cuando habla la empresa, si lo hace de sí misma, debe hacerlo en primera persona.

En mi trabajo anterior, muchos me escucharon decir esto de forma insistente: en la página web la compañía habla de sí misma en primera persona, en el blog los empleados que trabajamos en la empresa hablamos en primera persona.

¿Alguien lo ve de otra forma? ¿A alguien le parece lógico que se use la tercera persona?

18 febrero, 2015

Repensando las newsletters.

Las newsletters formato “revista" que llegan a cientos por correo electrónico no consiguen captar mi atención.

No sé si a todo el mundo le pasa lo mismo.

Demasiado contenido junto en un canal que cada día es más rápido.

Imagino que debo de ser una excepción.

Imagino que quienes hacen esos envíos miden las tasas de apertura, las veces que se pulsa en los enlaces, los reenvíos, etc. (al menos esas estadísticas básicas que te dan hasta las herramientas de envío gratuitas como Mailchimp y compañía) y concluyen que les merece la pena hacer los envíos con ese formato tan “revista” que, en mi opinión, está tan poco adaptado al canal y a la forma que tenemos de usarlo hoy en día.

Tengo la sensación de que cuando envío un correo electrónico, da igual que sea persona o profesional, si ese correo trata más de un tema, el segundo es muy probable que no capte la atención de la persona o personas a quienes lo dirijo. Es muy probable que no obtenga respuesta o que sea valorado con menor detalle que el primero. Por eso opto por mandar mensajes sobre un solo asunto. y si tengo otro u otros para el mismo interlocutor, mando un segundo mensaje. Así me aseguro, o intento asegurarme, de que reciben la misma atención.

Tengo la sensación de que cuando los recibo me pasa lo mismo: me pongo a contestar la primera parte y es más que probable que a la segunda le preste poca o ninguna atención.

Igual me sucede con las newsletters: Si me llega un correo electrónico con un solo mensaje y el titular capta mi atención, leo el resto del mensaje. Si me llega una “revista” con varios contenidos y un titular (normalmente el primero, porque no suelo pasar de ahí) logra captar mi atención dejo el mensaje para más adelante, pensando que habrá otros que también lo harán, y ese correo acaba indefectiblemente hundido en el torrente imparable de la bandeja de entrada.

No me pasa lo mismo cuando entro en un blog, revista o periódico (cosa que reconozco que hago muy poco), ni, por supuesto cuando llego a los contenidos por Feedly (que es mi canal habitual) o por Zite (canal que uso esporádicamente). Creo que es porque en el mensaje que me llega por correo electrónico me "ataca”, me “interrumpe” y, por lo tanto tiene que requerir muy poco de mi tiempo para que le dedique atención, mientras que en los otros casos soy yo quien va a buscar el contenido, por lo que ya he decidido que tengo tiempo para dedicarle.

En fin, sea por lo que sea, si me mandas un correo electrónico, ya sabes: que trate solo sobre un tema, que al segundo no llego.

17 febrero, 2015

Desinformar informando

Leo cosas en la "prensa seria" que me hacen recordar el Curso de ética periodística de Caiga Quien Caiga.

Veo en Twitter un titular que me llama la atención (no es un secreto que después de un largo paréntesis, he vuelto al mundo de los seguros):


Como digo, es un tema que me interesa.

Leo y releo la "noticia" y todavía no sé si la aseguradora condenada lo es como responsable directo o subsidiario. No sé si es una aseguradora con la que la mujer tenía una póliza de salud, la aseguradora con la que el cirujano cubría su responsabilidad, la aseguradora del hospital...

No es un secreto que la prensa tradicional no pasa por su mejor momento. Se culpa a muchos factores, entre ellos el intrusismo provocado por la facilidad de publicar en internet en formatos muy variados. Yo no sé si esta noticia que enlazo la ha escrito un intruso o no, pero dice muy poco del medio que la ha publicado.

O mucho, según se mire.

PS.- Por cierto, no tengo muy claro si enlazar a la noticia es legal o no.

08 febrero, 2015

Política como batalla

Me disgusta profundamente este vocabulario bélico que se usa en la dialéctica política.

Se busca “derrotar" al contrincante político. Se niega la posibilidad de llegar a pactos del tipo que sea “con esos”. Se está pendiente de “ganar batallas”, se ataca personalmente al “enemigo" y se preparan las “armas para la lucha” electoral contra el “rival".

Me he perdido.

Pensaba que el esfuerzo del político debía ir dirigido hacia el ciudadano y no contra nadie.

Pensaba que el objetivo era conocer las necesidades de los ciudadanos, proponer y llevar a la práctica acciones encaminadas a satisfacerlas y trabajar buscando el bien común. No machacar a nadie en un campo de batalla.

Quien está "en contra de” no me representa. Quien busca “derrotar” no me representa. Porque esa oposición, esa batalla, esa derrota, lo es contra mis familiares, mis amigos, mis vecinos, que también tienen derecho a que quien dirige su municipio, su comunidad, su país, lo haga teniéndoles en cuenta, le hayan votado o no.

Es como si en la selección nacional de fútbol (o de baloncesto, o de balonmano...) un jugador que procede del equipo A no le pasara el balón a otro porque juega normalmente en el equipo B. Absurdo y ridículo.


Pero creo que está claro. Esto va de ganar, de quedar por encima, de lograr un trofeo, no de construir para todos. Y mientras siga siendo así, no pienso entrar en el juego.

27 enero, 2015

Experimentos

Una de las cosas buenas que tiene que en Internet haya tantas herramientas fáciles de usar y gratuitas es que se pueden hacer experimentos y pruebas sin tener que invertir más recursos que el tiempo que uno le quiera dedicar.

Esta semana estoy de experimentos.

Quiero averiguar la capacidad que un sitio pequeño, sin inversión en grandes herramientas ni grandes (ni pequeños) presupuestos de SEO, AdWords, etc. puede tener para generar contactos comerciales relevantes.

Así que he optado por crear un sitio en Weebly, para presentar los seguros con los que estoy trabajando. Poco más de 15 minutos de configuración, un poco de retoque del código (lo poco que permite Weebly), un poco de Webmaster Tools, y a ver qué resultados tenemos a medida que vaya tocando cosas.

¿Que en lugar de Weebly podría haber usado otras? Claro, y para este blog también. Evidentemente no es una solución definitiva, es simplemente una forma de ver si mis intuiciones sobre cómo presentar seguros de viaje y seguros de gastos médicos son acertadas o no lo son.