16 septiembre, 2014

Predicar o dar trigo

Gracias a Antonio Domingo me entero de que se ha abierto en Change.org una petición para que el Ayuntamiento de Madrid erija una estatua dedicada a Rosendo Mercado.

Y no digo yo que Rosendo no se merezca una estatua tanto o más que otros que ya las tienen, solo creo que esta petición es una muestra más de en qué nos hemos convertido y cuál es la filosofía de vida que tenemos:

Quiero una estatua y pido que la pague otro.

Digo yo: ¿No sería más lógico que quien crea que Rosendo (o cualquier otro) merece una estatua, en lugar de una petición para que se haga, abra una petición para recaudar fondos, y una vez con el dinero contante y sonante, le pida al Ayuntamiento un sitio para ponerla?

Pero claro, una cosa es predicar y otra muy distinta es dar trigo.

Una cosa es decir que las cosas se deben hacer y otra es dar un paso adelante y decir "aquí estoy yo y aquí están los recursos para que se hagan".

01 septiembre, 2014

Hago lo que me gusta o me gusta lo que hago.

Escalera de caracol
En la vida hay mucho de cómo te enfrentas a las cosas y un poco menos de cómo te vienen dadas.

Se dice mucho que hay que dedicarse a lo que a uno le gusta.

Seth Godin nos recuerda que, a lo mejor, hacer que te guste a lo que te dedicas puede ser más realista y efectivo.

Lo primero es muy idealista. Lo segundo escarba en la voluntad y el esfuerzo personales.

Me quedo con lo segundo. Es más práctico. Depende de mí completamente. No puedo buscar excusas.

Yo he intentado siempre que me gustara lo que he hecho en cada momento de mi vida, y he disfrutado mucho. Espero seguir haciéndolo.

26 julio, 2014

Google, big data y salud: la tormenta perfecta.

Imagen de Geralt
Tenía que pasar antes o después.

Cuando la salud, cada vez más, se está convirtiendo en cuestión de manejar datos, quien más sabe de eso tenía que estar analizando cómo aprovechar su conocimiento y capacidad más allá de lo que fue Google Health.

Lo leo en Mashable: Google Wants to Create a 'Baseline' for Human Health.

Y por mucho que me digan que "The project is not meant to turn into a specific commercial product or service, but Google hopes it will ultimately have a benefit on human health (Traducción mía: El proyecto no tiene como objetivo convertirse en un producto o servicio comercial, sino que Google espera que beneficie a la salud de la humanidad) no puedo dejar de tener la sensación de que el Gran Hermano cada vez llega más profundo en su capacidad de observarnos y de saber de nosotros más de lo que nosotros mismos sabemos.

Hace un par de años escribía en La batalla por los datos se recrudece que "Que la batalla es por obtener todos los datos posibles que les permitan hipersegmentar al cliente parece que está fuera de duda. Que por el camino los movimientos que se vayan realizando pueden darnos bastante de qué hablar, creo que también."

Y ahí seguimos.

18 julio, 2014

Comer sin gluten

Era consciente de que comer sin gluten se estaba convirtiendo en una moda, pero hasta que no vi los datos que presenta este vídeo de Mashable, no he visto la magnitud de la cuestión.


Alrededor del 80% de los productos sin gluten que se consumen lo son por personas que no tienen ninguna necesidad de ello.

Yo pensaba que esta moda era positiva para concienciar sobre la celiaquía y para que los celiacos, que necesitan seguir una dieta completamente exenta de gluten, pudieran tener más productos a su disposición y más lugares donde comer con la tranquilidad de que el tema se toma en serio.

Pero he visto que no, que la moda está sirviendo para frivolizar y no para tomarse en serio a quienes lo necesitan.

Un ejemplo en la web de Domino's Pizza, donde se ofrece ua opción sin gluten con la expresa recomendación de que los celiacos no lo coman. Es decir: cartón piedra de cara a la galería de la moda (que pasará, como todas) y una bofetada en la cara para aquellos para los que no es moda sino necesidad.


Al menos sí se toman en serio informar correctamente sobre la contaminación cruzada. Eso sí hay que agradecerlo.

Disclaimer: tengo una hija celiaca, que cuando vio la opción sin gluten de PizzaHut se puso muy contenta y al leer la letra pequeña no entendió muy bien por qué se anuncia un producto sin gluten que en realidad no es tal.

Modas.

01 julio, 2014

El rey está desnudo

Muy interesantes los resultados de esta encuesta de McKinsey&Company sobre el momento crítico que las empresas están viviendo en las cuestiones digitales.

Da para mucho análisis, pero el que yo quiero hacer se centra en lo enormemente transparentes que los nuevos canales digitales hacen los procesos de las compañías.

Lo resume en el primer párrafo:
"many respondents say their companies must address key organizational issues before digital can have a truly transformative impact on their business."
Muchos de los que respondieron, dicen que sus compañías deben solucionar cuestiones de organización críticas antes de que lo digital pueda tener un impacto realmente transformador en sus negocios. (La traducción es mía).
Y es que esa es la indiscutible realidad.

La semana pasada intercambié unos pocos tuits con Carlos Jimeno precisamente sobre este tema.
Disclaimer: prometo que no había visto el estudio de McKinsey cuando escribí este tuit :-)

Desde fuera de las organizaciones resulta sencillo ver qué funciona y qué no funciona. Desde dentro no basta con verlo (que muchos lo ven, como se refleja en la encuesta de McKinsey), hay que solucionarlo, y ahí es donde entramos en aguas turbulentas.

Porque las posibilidades de poner a prueba los procesos de las empresas que nos dan los nuevos medios que tenemos a nuestro alcance, lo primero que hacen es convertir los muros de piedra de las empresas en paredes de cristal a través de la cuales vemos con absoluta claridad qué piezas encajan y qué piezas no.

La moda, los usuarios, los competidores, ..., hemos puesto tanta presión en las empresas para que asumieran ciertos cambios, que una gran parte lo que ha hecho es crear una capa por encima de lo que ya había y tratar de atarla lo más posible para que no se vieran los huecos. Pero los hay, y todos los vemos.

Los vemos cuando recibimos respuestas como:
  • "Lamento no darte otra opción, como te he indicado no lo podemos tramitar aquí"
  • "Nos tienes que mandar un fax" (este me gusta especialmente porque viene de una compañía de telefonía que se supone que está a la última).
  • "Nos tienes que llamar al 902..."
  • Correos electrónicos enviados desde el Departamento de Comunicación Corporativa en respuesta a cuestiones de atención a cliente planteadas desde Twitter.
Aclaración: los cuatro ejemplos los he sacado de conversaciones reales que he mantenido con diferentes servicios de atención al cliente de empresas en España en las últimas cuatro semanas.

Los medios sociales no son la panacea, eso ya lo sabemos, pero están poniendo mucha presión en las empresas porque están sacando a la luz problemas que antes estaban muy bien tapaditos, y sirviendo para abrir los ojos de algunos y que se empiece a abordar esta tan necesaria transformación que supone poner al cliente en primer lugar y ser capaz de darle soluciones cuando y como las necesita.

El rey está desnudo. Todos lo vemos, algunos lo decimos. El rey también lo sabe, pero también sabe que cubrir sus vergüenzas tiene un alto coste económico a corto plazo y altos costes organizativos y culturales que son muy difíciles de abordar.

Por cierto, que nadie le busque tres pies al gato al título de este post. Simplemente he pensado que aludir a conocido cuento de Hans Christian Andersen encajaba perfectamente.