Las editoriales se equivocan

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Libro electrónicoHoy mi padre me ha pedido que le ayude con un problema.

Se acababa de gastar 11 euros en un libro en formato electrónico, pero no lo podía ver de ninguna forma ni conseguir que Calibre lo convirtiera para cargarlo en su Kindle.

Mi padre está a punto de cumplir 76 años, y desde que el año pasado le compramos el Kindle nos ha quedado muy claro que acertamos plenamente. Mi padre es uno de esos early adopters de este tipo de dispositivos a los que la tecnología les importa poco, porque la ven como un medio que les da acceso a otra cosa a la que ya estaban enganchados: la lectura.

El problema que tenía mi padre es que el libro que se acababa de comprar venía protegido con DRM de Adobe.

Es decir, que alguien en algún sitio, parapetado tras una mesa de despacho y protegiendo un modelo de negocio que ya no se sostiene, decidió en algún momento el dispositivo con el que mi padre tenía que acceder al archivo que hace unas horas acababa de comprar y, además, complicarle mucho la vida.

Cuando le he contado que lo que se acababa de descargar no era el libro sino un enlace y que para abrirlo tenía que asociar en el navegador el formato a Adobe Digital Editions (y descargarse este programa, claro) para así descargarse el libro, pero que aún así no podría cargarlo en su Kindle salvo que rompiera el DRM, me ha dicho con gran dolor de su corazón: “la verdad es que se le quitan a uno las ganas de comprar libros electrónicos, descargarlos sin pagar hace que sea todo mucho más fácil”.

¿Por qué la industria editorial tiene que poner barreras que hacen que sea todo tan complicado? Los lectores de verdad quieren (queremos) leer, y entendemos que hay que pagar por los libros que queremos leer, pero tener que dedicar casi tres horas a investigar cómo cargar algo que se ha pagado ya (y bien pagado, porque 11 eurazos por un libro que en papel en Casa del Libro cuesta 16… pero ese es otro tema) al dispositivo elegido, y además sentirte como un delincuente al hacerlo no es de recibo. No señor.

El que quiere encontrar ese mismo libro para descarga directa sin pagar lo tiene muy fácil ¿por qué el que quiere pagar lo tiene tan difícil? ¿Qué estamos incentivando?