Una buena razón para NO implantar una Red Social Corporativa Interna

Publicado por en Comunicación, Empresa, Redes sociales

Red Social Corporativa Interna

Sí, hay una razón sólida y consistente para no implantar una Red Social Corporativa Interna (RSCI) y es muy sencilla:


Una RSCI no va a solucionar los problemas de comunicación de tu organización.


Punto.

Siento ser portador de malas noticias.

  • Si en tu casa se comunica poco y mal, una RSCI no lo va a solucionar.
  • Si la comunicación es unidireccional y “los de arriba” no se interesan de lo que opinan “los de abajo”, una RSCI no les va a convencer de lo contrario.
  • Si no hay transparencia y la información llega antes por rumores o fuentes externas antes que por canales internos, esa organización con su flamante RSCI tendrá exactamente los mismos problemas.
  • Si tienes una cultura corporativa de “información es poder” y de silos independientes y aislados, una RSCI no va a cambiar la gestión de se hace del conocimiento ni va a hacer que éste fluya y se comparta.
  • Si no existe el trabajo en equipo de verdad, con una RSCI seguirá sin existir.
  • Si por los medios que tienes ahora no te preocupas por localizar el talento que tienes ni a los intraemprendedores (que seguro que los hay), tampoco los localizarás usando una RSCI.

De la misma forma que un CRM no va a poner los clientes en el centro de tu organización, no va a hacer que tus datos estén actualizados, no va a mejorar tu servicio al cliente ni va a incrementar tus posibilidades de venta cruzada si previamente no has puesto en marcha cambios estructurales en tu estrategia comercial y de servicio.

Porque las herramientas no son más que eso, herramientas. No son mágicas. No solucionan los problemas.

No, desgraciadamente no es así de fácil.

He participado en la implantación de RSCI en organizaciones multinacionales muy grandes donde el único uso que se ha dado de esa red es el de compartir imágenes entre amantes de la fotografía y trucos y consejos entre fans de las bicicletas de montaña. Después de enormes inversiones, nada que no estuvieran haciendo ya en redes no corporativas. No había demanda, no hubo uso.

He sido testigo de implantación de RSCI para canalizar una enorme corriente de comunicación en organizaciones ávidas de compartir e interactuar. Después de mínimas inversiones, nada que no estuvieran haciendo ya usando los medios que encontraban a su alcance. Había demanda y gracias a la RSCI se estructuró el uso.

Las organizaciones giran alrededor de la comunicación. Hacia el exterior, hacia el interior, la que fluye desde arriba, la que surge desde abajo y, sobre todo, la que sostiene el día a día para lograr los objetivos corporativos.

Para agilizar esta última, el correo electrónico supuso una revolución a principios de los 90. Revolución que empezó en los entornos corporativos y poco a poco se extendió al ámbito personal. Muchos tuvimos acceso a una dirección de correo electrónico profesional antes que a una personal.

Hoy hay herramientas mucho más potentes y eficientes que el correo electrónico y creo que llamarlas “Redes Sociales” les resta valor a ojos de muchos que, cuando escuchan esas dos palabras, en realidad escuchan “gente perdiendo el tiempo”, posiblemente porque al contrario que el correo electrónico, su uso se ha extendido primero en lo personal y después lo estamos viendo entrar en lo profesional. No debería ser así, no deberíamos tener esos prejuicios. Por eso prefiero llamarlas simplemente eso: Herramientas de Comunicación.

Pero en cualquier caso, las herramientas son solo un medio, y las personas son las que, como siempre, van a marcar la diferencia. Y si las personas no lo tiene claro, una RSCI no lo va a hacer por ellas.