Medicina y transformación digital

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Historia Clínica Electrónica

Gracias a Dioni Nespral llego a este interesante artículo en Forbes sobre lo que evidentemente es la transformación digital de la profesión médica.

Es muy interesante, pero no hace sino destacar que la profesión médica no es inmune al impacto que esta transformación supone en su forma de desempeñar su trabajo.

Y casi me alegro de que así sea, porque de otra forma no se trataría de una transformación real.

Historia clínica electrónica, pacientes con acceso a las mejores fuentes científicas con información sobre sus dolencias, a estadísticas de doctores y hospitales, a opiniones de otros pacientes, dispositivos que recogen más información que la que los doctores están acostumbrados a procesar, que aun no se “hablan” con fluidez con los sistemas que usan los profesionales, multitud de canales de comunicación con sus pacientes actuales, pasados y potenciales, caída de la barrera física que supone la consulta gracias a esas herramientas de comunicación, el impacto que tiene en todo esto las correspondientes legislaciones de protección de datos…

Si todo esto que “nos” está pasando es un reto difícil para maestros, periodistas, etc., para los médicos y todo su entorno profesional es complicado. Muy complicado.

Algo a primera vista tan sencillo como la historia clínica electrónica es algo que lleva siendo un reto desde hace muchos años (este artículo tiene ya diez años y ya hablaba de la necesidad de avanzar en estos temas). Y es complicado por muchos motivos.

1.- “A mano o a máquina”

Parece de perogrullo, pero no nos olvidemos de que un porcentaje muy alto de quienes están practicando la medicina hoy se formaron escribiendo principalmente a mano (por no hablar de la tradicional mala caligrafía que es casi un símbolo de diferenciación de los médicos) pero se les está exigiendo que lleven todos estos registros “mecanografiados”.

Esto conlleva necesariamente más tiempo. Una barrera más antes de empezar.

Además, cuando se está frente al paciente, no es lo mismo tomar notas en un papel, que permite un contacto visual más natural, que hacerlo en un teclado.

2.- ¿Quién diseña e implanta los sistemas?

¿Los médicos? ¿Técnicos de sistemas? ¿Los gestores de los centros médicos y hospitales? ¿Los responsables de un servicio concreto?

Posiblemente habrá casos para cada una de las respuestas posibles, y en cada uno de ellos esa respuesta condicionará el resultado de lo que se implante y cómo se implante.

3.- ¿Buscando qué objetivos?

¿El mejor seguimiento del paciente? ¿Un mayor control del profesional? ¿La gestión del conocimiento? ¿La protección legal del profesional o de la institución en la que trabaja o que custodia los datos?

De nuevo bastantes respuestas posibles y de nuevo cada una de ellas llevará a resultados diferentes.

4.- Múltiples puntos de contacto

Ésta en mi opinión es una de las grandes barreras reales a las que hay que enfrentarse. El paciente es uno y sus puntos de contacto con instituciones y profesionales son muchos (y a veces interrelacionados o anidados entre ellos). Sin embargo estos sistemas que desde hace años van a transformar la sanidad están creados alrededor del médico, de un servicio determinado o, en el mejor de los casos, de una determinada institución sanitaria, pero no alrededor del paciente. Algo se apunta en este interesante post sobre la importancia de compartir los datos.

La cuestión es que los datos los generan y los interpretan los profesionales y las instituciones en las que estos trabajan, pero son relativos al paciente. Y sin esa interoperabilidad de la que habla el post, estamos abocados a perder la visión completa de la realidad del paciente o a la repetición innecesaria de pruebas que ya se han hecho simplemente porque el profesional que las necesita no sabe que ya se han hecho o no puede acceder a los resultados.

Lo intentó Google con Google Health, pero no pudo ser.

Ni tan siquiera en países en los que existe un sistema nacional de salud universal existe una solución nacional para el problema.

5.- Legislaciones de protección de datos

Otro de los grandes obstáculos.

Cada país es un mundo (o varios) en este tema espinoso. Y en una sociedad que cada día tiene menos barreras para desplazarse para recibir atención sanitaria, la capacidad de almacenar información y de acceder a ella en función de las necesidades del paciente independientemente de las fronteras es un reto mayúsculo.

Los datos de salud se consideran datos de alto nivel de protección. Incluso en países como EE.UU. donde la legislación de protección de datos es mucho más laxa que en Europa, hay una regulación específica para este tipo de datos para darles un nivel de protección especial.

6.- Propiedad intelectual

Sí, hasta aquí llega también esta cuestión delicada, no solo es algo que afecte a la industria audiovisual. Porque al parecer no hay acuerdo sobre a quién pertenece la historia clínica: es sobre el paciente, la construye el médico pero la custodia el centro médico. Como para ponerse de acuerdo.

7.- Procedimientos de medida de actividad

Cuando hablamos de estos temas nos centramos en la historia clínica electrónica pero ¿qué hay de todos esos sistemas nuevos de comunicación que irrumpen en la comunicación médico-paciente? Porque el sistema actual está centrado en el paciente esperando a que se abra una puerta que le da acceso a unos minutos del recurso escaso que es el médico. Pero ahora tanto el médico como el paciente tienen a su disposición medios de comunicación que hace unos años no tenían, y el médico está mucho más expuesto de lo que estaba antes: sus perfiles en redes sociales, datos de contacto en publicaciones…

¿Cómo se integran el correo electrónico, la mensajería instantánea, la videoconferencia… en esta relación médico-paciente? ¿Están preparados los gestores de los centros médicos para medir (y remunerar) esa actividad de los profesionales que trabajan en ellos?

Demasiadas bolas en el aire como para que la solución sea sencilla o como para que se vea una salida a corto plazo. No parece que en esta industria pueda aparecer alguien que la “uberice“. Demasiado compleja, demasiadas implicaciones, demasiados jugadores.

 

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