Qué es y qué no es Google+

Publicado por en correo, Redes sociales

Google PlusMeses llevo pensando cómo escribir este post, y hoy ya, después de un breve intercambio de mensajes con Rafa y Dioni me pongo a ello.

Son muchas las reflexiones que quiero hacer y no sé si seré capaz de ordenarlas con sentido.

Me gusta Google+.

Sí, me gusta, qué le voy a hacer. Creo que es la evolución lógica del correo electrónico. Es lo que Google Wave podría haber sido, lo que Google Buzz quiso ser. Lo que Google debió de haber aprendido con ambos (y con Jaiku, SideWiki, …) aunque todavía no me queda claro si lo hizo.

Creo que es un producto que llena el vacío que separa el correo electrónico de las redes sociales tratando de abrazar las funcionalidades básicas de ambos extremos. Puedo usarlo en privado, como un correo electrónico, y puedo usarlo en abierto o limitado a mis contactos como una red social, pasando por las capacidades que, integradas o aisladas, me ofrecen ambos. Por eso me niego a llamarle “red social”, porque eso lo compara únicamente con un extremo del enorme espectro que cubre y deja fuera lo que para mí es el gran valor y el elemento diferenciador de Google+: su versatilidad. Y por eso también resultan más evidentes los detalles que aún requieren de ajustes para que encaje con el uso que actualmente los usuarios damos a unas herramientas (correo electrónico) o a otras (redes sociales) de forma independiente y aislada.

El precedente de Google Wave.

En noviembre de 2009, en plena fiebre Google Wave, tuve la suerte de ser invitado a comer en la oficinas de Google en Madrid. Un lujo.

Hablamos de muchas cosas, principalmente de la evolución que habíamos visto y vivido algunos de los comensales en la última década de Internet, y en un momento me preguntaron por mi opinión sobre Google Wave. Me atreví a decirles que creía que habían errado en el lanzamiento y que si se hubiera presentado discretamente como la versión 2 de Google Apps en lugar de como la herramienta definitiva que iba a revolucionar la comunicación en el planeta y en el resto del universo conocido, habría hecho mucho menos ruido y posiblemente habría sido impulsado (y perfeccionado) por quienes ya eran usuarios avanzados de esas herramientas facilitando posteriormente su adopción o haciendo más discreta su retirada en el caso de no tener éxito. Claro, que es posible que mi tendencia a los lanzamientos discretos sea poco razonable en una compañía como Google.

Tengo exactamente la misma opinión respecto a Google+ que, por otro lado, es una herramienta más completa pero con muchos puntos comunes con Wave.

Mi visión de Google+.

Veo Google+, insisto, como una evolución natural del correo electrónico, algo en lo que Google es líder claro con un Gmail que es referencia prácticamente desde su lanzamiento. Y con el enorme potencial de ser la forma de dar salida casi imperceptiblemente a un Google Reader que debería haberse enriquecido de Google Buzz, y no haberse quedado casi aislado dentro de un catálogo de servicios cada vez más nutrido.

Y ¿dónde es más intensivo el uso del correo electrónico sino en los entornos corporativos? Por eso creo que, como dije en su día en las oficinas de Google, también Google+ debería haber empezado como una funcionalidad dentro de las herramientas que Google ofrece a las empresas: Google Apps (de las que seguro que Rafa nos puede hablar largo y tendido), y de ahí haber saltado al “mundo exterior” con el feedback de los usuarios y, de paso, con unos cuantos heavy users fuera del mundillo habitual de estos foros.

¿Dónde estoy percibiendo un movimiento parecido al que creo que habría sucedido en un entorno corporativo? En mis hijas.

Mis hijas todavía no tienen edad para estar en redes sociales, así que son usuarias bastante habituales de correo electrónico tanto por motivos sociales como académicos, y ese correo electrónico es básicamente… Gmail. Mis hijas (sobre todo las pequeñas que aún no tienen la presión social de estar en Tuenti) están descubriendo Google+ sin quererlo ni buscarlo. Les llegan los mensajes de sus compañeros de colegio, los envían y lo van adoptando como algo natural. Estoy convencido de que a ellas, cuando les llegue la edad, Tuenti podrá suponerles una herramienta de status (“ya soy mayor”), pero no una necesidad como les pasó a los que ahora se están pasando a Facebook, porque esa necesidad la tendrán más que cubierta con un Google+ que ha ido poniendo a su disposición todo lo que les iba resultando de utilidad según les iba surgiendo la necesidad.
No sé si esto es generalizado y es parte de la razón de ser de los últimos movimientos de Tuenti o son simplemente fantasmas que me rondan, pero en mi entorno es algo visible.

Lo cierto es que, a pesar de todo esto, los retos de Google son mayúsculos:

  • Tiene una panoplia de herramientas, la mayor parte de las cuales son líderes absolutos en sus segmentos, que han nacido y evolucionado independientes (algunas tanto que lo han hecho fuera de Google y han sido adquiridas con posterioridad), y que poco a poco se están acercando para formar una experiencia de usuario integrada. Con problemas de ajuste, sin duda, pero parece que, aunque más despacio de lo que nos gustaría a muchos, por buen camino. Sigo sin ver cómo van a encajar Google Reader (una de mis favoritas), pero seguro que lo harán.
  • Tiene que encontrar una solución al problema que daba origen a la conversación que mencionaba al inicio de esta entrada: la identidad. Google+ gira alrededor de una dirección de correo electrónico que es el eje de la identidad del usuario (en realidad todas las herramientas de Google), pero ese usuario puede tener más de una dirección con usos y ámbitos diferentes y, a día de hoy Google+ trata a todas igual y de forma independiente, cuando para el usuario no son iguales. Es una realidad que afecta a todos los servicios de Google, pero es en Google+ donde realmente puede suponer un problema, porque es la piedra angular que encaja y ajusta el resto de las piezas y hoy no encaja bien. Más aún cuando entran en juego las páginas de empresa de Google+ y cuando el propio Google+ les da visibilidad. Tal vez la solución venga por desvincular la identidad de la cuenta de correo electrónico, pero eso sacaría a Google+ de su encaje perfecto en el puzzle de productos. Complejo.
  • Tiene que encontrar la forma de adaptarse a un uso móvil, que es inevitablemente diferente. No tengo claro que los últimos desarrollos para iPhone e iPad (que son los que he usado), aparte de muy vistosos, sean también realmente usables y me den lo que busco. De hecho me temo que no me lo dan.
  • Tiene que buscar la forma de abrirse a la conectividad con otros servicios sociales que son de uso intensivo por los usuarios. Pasar el control y la decisión al usuario. Facilitar que el contenido entre y salga de forma ágil, que viaje. Google es líder claro por la calidad de sus servicios, no debería de tener miedo a abrirse. Seguro que recibe más de lo que deja salir.

Todos estamos mirando a Google+ comparándolo con Facebook, y probablemente Google hace lo mismo a la hora de dar más peso a unos desarrollos frente a otros o medir su éxito o su fracaso. Creo que es un error. El universo Google es complejo, y da miedo, cada día más miedo; pero tiene todas las cartas para salir triunfador en esta partida: tiene los servicios, las piezas del puzzle, el conocimiento, la fidelidad de los usuarios, la experiencia de haber sobrevivido victoriosa a batallas importantes y también a derrotas y, sobre todo, tiene ingresos que soporten toda esa estructura, cosa que no pueden decir todos.

Google+ es una nueva categoría, es mucho más que una “red social”, mucho más que un correo electrónico.

Y no, no he olvidado mencionar a Twitter. Simplemente creo que está (y debe seguir) en otra guerra.