No están enfadados contigo, les da miedo el cambio

Publicado por en Cambio, Datos, Empresa

Miedo al cambioHace muchos años, cuando estaba empezando mi carrera profesional, el primer proyecto que tuve entre manos fue identificar las fuentes de datos operativos de la compañía para la que trabajaba, analizarlos, analizar el uso que se estaba haciendo de ellos y proponer nuevas formas de utilizarlos haciendo un uso unificado de esas fuentes y teniendo en cuenta las necesidades operativas del negocio.

Eso era algo que no hacía ningún departamento dentro de la compañía. Sin embargo uno de ellos consideraba que realizar ese análisis estaba dentro de sus competencias, por lo cual, a la vista de que desde el departamento en el que yo estaba habíamos iniciado este trabajo, “ellos” empezaron a reclamar la tarea (y el crédito).

Pronto saltó el conflicto al Comité de Dirección. A mí, un jovenzuelo de veintitantos años con muy poca experiencia en el mundo de la empresa, me sobrepasaba todos los días la percepción de animadversión personal que percibía en “los otros”. Sentía que dedicaban más tiempo al ataque personal, a desmontar el trabajo hecho que a aportar soluciones complementarias, a hacer crítica constructiva o a trabajar juntos.

Esta situación creó en la empresa una división prácticamente irreconciliable que siguió dando coletazos hasta muchos años después.

Hoy leo a Seth Godin diciendo que algunas personas odian el cambio y me ha recordado que con el paso de los años, aprendí que hay personas (muchas) que exteriorizan su resistencia al cambio mediante el enfrentamiento y la descalificación personales. Muchas veces esa resistencia viene desde posiciones de autoridad (jerárquica o económica) o de comodidad y cualquier cambio puede debilitar esas posiciones. Con el paso de los años aprendí a tratar de evitar a esas personas tóxicas que se van a enfrentar a ti desde el miedo a perder lo que tienen, y también aprendí a no tomarme sus ataques personalmente. Son los ladridos del lobo acorralado.

Decía Raúl hace pocos días que las organizaciones pueden asumir pocos cambios porque son como desagües estrechos. Y estando de acuerdo con la idea de lo difícil del cambio, no estoy de acuerdo del todo en la argumentación porque, como él mismo dice, las organizaciones están compuestas de humanos.

Las “organizaciones” no existen, no toman decisiones, lo hacen las personas que trabajan en ellas. Con personas que no tienen miedo al cambio, las organizaciones cambian. Con personas cómodas en su sillón los cambios son pocos y lentos.