Diversidad: ¿Para qué son las políticas de las empresas?

Publicado por en Empresa

DiversidadQué difícil resulta hacer bien algunas cosas (de verdad, sin ironía).

Las conclusiones de este estudio publicado en Harvard Business ReviewDiversity Policies Don’t Help Women or Minorities, and They Make White Men Feel Threatened (las políticas de diversidad no ayudan a las mujeres o a las minorías y hacen que los hombres blancos se sientan amenazados) son cuando menos sorprendentes.

¿Para qué las políticas de diversidad?

La pregunta: ¿Cuál es el motivo por el que hay empresas que tienen políticas de diversidad?

Posibles respuestas que se me ocurren:

  1. Proactividad: Se quieren tomar la igualdad y la no discriminación en serio,
  2. Reactividad: Han tenido situaciones de conflicto y no quieren que se vuelvan a repetir,
  3. Oportunismo: Está de moda,
  4. Defensa: Para usarlo como escudo en caso de que sea necesario.

Lo que el estudio parece que concluye es que la respuesta que hoy se está llevando los resultados mayoritariamente es la 4: estas políticas están sirviendo a las empresas para defenderse formalmente ante posibles demandas. No está claro que sea el motivo por el que se crearon esas políticas, pero sí que ese es el resultado real que se está percibiendo:

“Even when there is clear evidence of discrimination at a company, the presence of a diversity policy leads people to discount claims of unfair treatment”
(Incluso cuando en una compañía hay una clara evidencia de discriminación, la existencia de una política de diversidad lleva a que se quite valor a las alegaciones de trato discriminatorio).

“All this has a real effect in court. In a 2011 Supreme Court class action case, Walmart successfully used the mere presence of its anti-discrimination policy to defend itself against allegations of gender discrimination. And Walmart isn’t alone: the “diversity defense” often succeeds, making organizations less accountable for discriminatory practices.”
(Todo esto tiene efectos prácticos en los tribunales. En una demanda colectiva ante el Tribunal Supremo en 2011, Walmart tuvo éxito al utilizar la mera existencia de su política antidiscriminación para defenderse contra acusaciones de discriminación por género. Y Walmart no está solo: la “defensa de diversidad” suele tener éxito, haciendo que las organizaciones sean menos responsables de prácticas discriminatorias).

“Currently, diversity initiatives’ strongest accomplishment may actually be protecting the organization from litigation — not protecting the interests of underrepresented groups.”
(En la actualidad el principal logro de las iniciativas en pro de la diversidad parece ser proteger a la organización de litigios, no proteger los intereses de los grupos menos representados).

Parece evidente que éste es el resultado fácil: publicas una política, la pones en una estantería y ya has cumplido formalmente, y el día en que te dicen que discriminas, la sacas y las usas como escudo.

Esa es la realidad práctica que las autoras han percibido a día de hoy, pero aparentemente los efectos van todavía más allá: no es que solo se logren efectos defensivos, es que, a efectos prácticos se logran efectos negativos.

Resultados

El artículo habla de experimentos realizados que parecen concluir que en las empresas en las que se dice expresamente que hay políticas pro diversidad:

  • los hombres blancos creen que podrían ser infravalorados y discriminados (“pro-diversity messages signaled to these white men that they might be undervalued and discriminated against”).
  • las minorías no sienten que en las compañías vayan a ser tratados con mayor equidad (“diversity initiatives also seem to do little to convince minorities that companies will treat them more fairly”)

Es terrible. En ambos colectivos se logra el efecto contrario al que se busca. Y en ambos casos parece razonable pensar que es porque se espera un mal uso de esas políticas: los unos porque creen que no se aplicarán criterios de igualdad sino una discriminación positiva (que en su caso les afectaría negativamente), los otros porque no se llegan a creer que esas políticas reflejen una realidad y gracias a ellas vayan a estar en igualdad de condiciones.

Es lo que pasa cuando se juega con percepciones.

Lo dicho: qué difícil es esto, nos pongamos como nos pongamos.

Nota:
Las traducciones son personales y libres, buscando más el sentido de la frase que la literalidad.