Gestionando egos.

Publicado por en Cambio, Empresa

Llevo semanas (meses) trabajando para definir la estructura que voy a implantar para el año que viene como consecuencia de la fusión de las dos compañías que estamos integrando más la de la compañía que las ha adquirido (que es para la que yo trabajo, claro).

Trabajo, largo, oscuro, no reconocido… y cuya conclusión es como la alineación de la selección nacional de fútbol: todo el mundo opina y tiene una mejor que la tuya (normalmente basada en uno o dos minutos de análisis y reflexión “profundos”).

Y ahora llega el momento de comunicarlo a las personas clave de la organización, algunos de los cuales se verán afectados, MUY afectados. Y empieza el juego de la gestión de los egos. En eso llevo toda la semana.

Estoy aprendiendo mucho sobre egos en las últimas horas, y he llegado a la conclusión de que los egos son como el pelo: hay quien tiene y quien no tiene, hay quien lo tiene con el corte perfecto en su justa medida y le favorece y hay quien lo tiene demasiado largo, hay quien lo tiene suave y moldeable y quien lo tiene crespo e incontrolable.

Y para mi desgracia tengo unos cuantos de los últimos entre los “afectados”.

Y es curioso ver cómo en el flujo de la conversación van “comprando” mi propuesta hasta con entusiasmo, pero cuando van siguiendo sus propios argumentos y ven las implicaciones en la situación actual salta el ego y empiezan a buscar argumentos hasta debajo de la mesa para desdecirse de lo dicho.

Duro proceso, y desgastante.

Después de esto necesitaré un descanso.

¿Consejos?

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