¿Soy un pesado de bar?

ruido

No, por favor, que no responda nadie, que es una pregunta retórica, (no vaya a ser que me encuentre con síes a mansalva).

Después del último post de Fernando en Abladías (ahora que también tiene Posterous hay que puntualizar), de su respuesta a mi comentario, y de nuestros últimos tuits me he quedado dándole vueltas a este tema. Es lo que tiene Fernando, que no le deja a uno frío.

¿Conversación, ruido, griterío, exceso de información demasiado personal…, de todo un poco?

Es cierto. Esta situación de hiperconectividad que vivimos me da a veces la sensación de estar hablando por un walkie-talkie, donde el ruido de la radio y otras conversaciones que se cruzan hacen a veces casi imposible seguir el hilo.

Y es que hemos pasado de las tertulias de bar o sobremesa a esta corrala virtual sin tener tiempo a adaptarnos. Nos surgen herramientas concurrentes con una velocidad que no nos da tiempo a digerirlas y, cuando ya nos hemos hecho a una, surge la siguiente generación ofreciendo lo mismo, o casi, o un poco más…, casi sin solución de continuidad.

La conversación está dispersa, además de oculta entre el ruido, y esta dispersión hace que cada día sea más difícil de seguir, incluso de reconocer que existe. En el caso del que hablamos, sólo a modo de ejemplo, ha habido una entrada en un blog, con dos comentarios en ese medio, seguido de tres tuits, uno de ellos escrito desde Friendfeed. ¿Cuánto ruido ha interferido en esta conversación real? Porque la cantidad de contenido irrelevante disparado al ciberespacio principalmente al amparo del “¿Qué estás haciendo?” (mea culpa, lo reconozco) es lo que está generando ese ruido que nos aturde y nos desorienta.

Es como ese pesado de bar que se empeña en meterse en tu conversación y que acaba consiguiendo que se cambie de tema o se termine la tertulia.

Yo “sólo” sigo a 59 personas en Twitter y hoy quitaré alguna. ¿Cómo pueden encontrar una perla interesante en ese torrente aquéllos que siguen a cientos? A lo mejor es que los “early adopters” nos hemos dejado llevar por la ola, y ahora tenemos que sacar la cabeza del agua para respirar y volver a lo que nos trajo a estos foros.

Enrique Dans nos ilustraba hace poco con el uso que él hace de algunas de estas herramientas, y lo terrible es que nos puede parecer hasta normal conocer e incluso estar registrado en prácticamente todas ellas.

30 pensamientos sobre “¿Soy un pesado de bar?”

  1. No me gusta la referencia al "pesado del bar". Principalmente, porque creo que tenemos un control bastante amplio sobre "quiénes entran en mi bar". Es difícil que un desconocido nos dé la chapa: todo lo más, nos dan la chapa nuestros conocidos, y sólo mientras queramos…

    La conversación está dispersa entre herramientas, sí. Pero lo importante no son las herramientas, ni la obsesión por centralizar todo en un sitio. Lo importante es la conexión entre individuos. Yo leo tu twitter, vengo a leer tu blog, te dejo un comentario, que igual contestas aquí, o en twitter, o en una conversación de Gmail, o un día que quedemos a comer. La conversación es como el Guadiana, que unas veces va por un sitio y otras por otro… pero no deja de fluir.

    Desde luego, comparto lo de que no es factible "seguir" a 1.000 personas. Nunca lo he entendido. No puedes involucrarte en conversaciones con los 1.000. Pero es responsabilidad de cada uno fijar el número de personas con las que interactúa, y lo que hagan los demás… ellos mismos.

  2. Alberto,

    Ahondas en el problema. La solución seguirá siendo buscar los filtros, pero habrá que llegar a filtrar los filtros.

    Consultor,

    El problema es que son las herramientas las que han permitido esta dispersión. Cuando no había imprentas, el volumen de libros para leer era pequeño. No entremos a valorar si mejor o peor entonces. Simplemente diferente.

    Entonces, llamar conversación a lo que está ocurriendo ahora, es como llamar coche de caballos a un fórmula 1. Y venerarlo, como antes se veneraba a una buena charla con uno o varios amigos (no demasiados, porque entonces ya no era una conversación) puede no tener ni sentido. Otra cosa es que busquemos la aguja en el pajar, y sigamos pensando cómo hacer de todo esto algo más lógico y agradable.

  3. Me estais provocando. uno de estos dias me voy a……

    En serio, estamos todos desde hace tiempo intentando encontrar sentido a todo esto. Dificil, complejo, hay mucho de "buenrollisismo" y poco de humildad y realidad.

    Mientras, el mundo sigue su curso y es importante discernir entre lo importante y lo estupidamente irrelevante. En esto, tendemos a adular lo irrelevante y olvidar lo importante, que requiere mayor dedicación y valor. Tendemos a lo irrelevante, porque es más fácil, que entre el ruido, no se escuchen nuestras tonterias.

    Y al final, unos y otros escuchamos no a uno, sino a miles de pesados de bar que simplemente sus "followers" adulan cada una de sus intervenciones. La ilógica del ruido, frente a la realidad de un mundo que pide que la conversación y la colaboración transformen las cosas que están ocurriendo.

    Tontunas mentales de un domingo cualquiera de julio.

    Feliz año.

  4. Por algún motivo las herramientas que parecen realmente buenas para la conversación (friendfeed) no triunfan. Por algo será. Quizás todos tenemos ese punto tras la segunda copa en que queremos contar nuestra anécdota o chiste esperando impacientes que acaben las suyas los demás.

  5. «Y es que hemos pasado de las tertulias de bar o sobremesa a esta corrala virtual sin tener tiempo a adaptarnos.»

    Ni creo que lo vayamos a tener, ni lo tendrán las siguientes generaciones, mientras no se refute la teoría de la evolución por selección natural.

    Por consiguiente, me parece muy normal el viaje de retorno a lo natural que observo en muchos de los pioneros de la comunicación digital 2.0.

  6. Raúl:
    No me refería tanto al "quién entra en mi bar" sino al ruido que se genera que oculta la conversación. Muchas veces (yo entre los que más) llenamos nuestro discurso "interesante" de cuestiones teriblemente personales que, al menos con el uso que a día de hoy hacemos de las herramientas que tenemos, impide a muchos seguir un discurso.

    Por otro lado, respectoa lo de quedar a comer ¿¡Cuándo!?

  7. Fernando:
    Si quitamos calificativos, tanto un coche de caballos como un F1 son coches. Con atributos y propósitos diferentes, pero ambos coches.

    Creo que estamos extrapolando y, por tanto, malinterpretando el concepto de conversación.

    Como individuo tengo mis canales para mantener una conversación y, si bien el cara a cara es imbatible, hoy estas tecnologías nos permiten tener (al menos) un sucedáneo que rompe la barrera de necesitar estar todos en el mismo sitio a la misma hora.
    Como empresa (y de eso sabes tú infinitamente más que yo) tengo mis canales para escuchar lo que algunos dicen de mí en estos entornos. Es parcial, sesgado, pero "es".

    Yo por mi parte adquiero en compromiso de reducirrel ruido de lo irrelevante para reducir las interferencias en la conversación entre particulares.

  8. Dioni:
    Debo reconocer quue lo de provocarte me encanta. Y es así poruqe sé que de esa provocación surge la reflexión (tanto por tu parte como por la mía) y de ella algo siempre positivo.

    Dices:
    "es importante discernir entre lo importante y lo estupidamente irrelevante".
    No puedo estar más de acuerdo, pero el problema es que la fuente de uno y de otro puede ser la misma, y no queda otra que admitir el ruido de lo irrelevante para llegar a la mina de lo importante.

    ¿Qué otra opción queda?

  9. José Mª:
    Pero ¿tiene sentido ese "viaje a lo natural"? En lo que a mí me toca, más que eso prefiero hacer lo posible por eelimilar el ruido, lo uqe incluye dejar de seguir a quienes enturbian más de lo que aclaran, porque ccreo que este es un viaje que no admite vuelta atrás.

  10. Ah, lo relevante y lo irrelevante… A mí, con mis amigos de toda la vida, me encanta hablar "de todo y de nada". A veces surgen conversaciones "interesantes" y otras es mero charloteo. ¿Pero sabéis qué? Posiblemente sea el charloteo el que forja y cimenta las relaciones, es en el charloteo donde aparecen mil y un matices de nuestra personalidad que nos ayudan a conocernos mejor unos a otros.

    No, me niego a que todas mis "conversaciones" (o como se les quiera llamar) sean serias, profundas, llenas de contenido de altura, dignas de ilustrar libros para la posteridad. Disfrutemos también del placer de "hablar de nada".

  11. Vaya nivel de comentarios: Consultor Anónimo, Fernando Polo, Dioni Nespral, Luis Alonso-LasHeras…, asusta decir algo mas, pero me voy a atrever.

    La conversación cara a cara nunca podrás sustituirse, es tan tremendamente enriquecedora que nada puede ser equivalente, no tanto por la propia conversación de voz como por el contacto físico en si mismo, la energía que se comunica estando juntos, como por todo lo que aportamos con nuestras miradas, gestos etc. pero todos sabemos que el día a día nos impide mantener ese contacto tan a menudo como querríamos con muchas personas que apreciamos, y las conversaciones online nos dan ese juego, llamarle sucedáneo si queréis pero al fin y al cabo me permite estar en contacto y hablar y saber de ellos.

    Por otro lado yo soy de esos bichos raros que siguen a mas de 1000, y aunque parezca incongruente, a mi me compensa, ya que me permite conocer muchas nuevas personas que me han ido enriqueciendo en este tiempo y que probablemente nunca hubiera llegado a conocer de otra forma, ya que son followers de los followers de mis followers.
    Lo que no niego es que esto obliga a un trabajo extra de limpieza periódicamente para quitar mucha paja entre poco grano.

    ¿Que genera ruido? te aseguro que si ¿que me impide seguir conversaciones de calidad? reconozco que en algunos caso es cierto pero hay herramientas como teetdeck que me permiten segmentar por grupos, para escuchar las conversaciones que me interesan en cada momento del día o de la noche.

    Ya sabéis, soy un bicho raro, pero eso no es nuevo, verdad?.

  12. @alberto y @consultoranonimo

    Como tan poco espacio y tanto que decir, me impide concretar, intento, lo prometo hacerlo ahora.

    Lo estupidamente irrelevante, no me importa:

    a) cuando lo dicen personas a las que aprecio y que son parte de "nuestra conversación". Como en cualquier circulo, esto ocurre y en eso coincido con vuestro análisis.

    b) cuando el hecho es irrelevante y así se muestra. Lo entiendo y lo filtro o no, depende de mi estado de ánimo.

    Pero me refería al ruido que ultimamente triunfa en demasía. Cuestiones triviales llevadas a categoría de "épicas" y trascendentes por el simple hecho de hacerlas en un contexto 2.0. Conversaciones retwiteadas que tienden a adular a quien las hace más que al contenido de la misma. También empiezan a proliferar "lo bien que me sale lo que hago" o " lo importante de no se quién" o " la enormidad de una presentacion sobre "lo 2.0" que es jaleada por twitter.

    En el mundo real, empiezan a pisar el acelerador y poco se publica en twitter. Empieza a darse la paradoja que lo Social nos impide ver lo que se está transformando ahi fuera. Lo mismo que les decíamos antes a "los de fuera".

    Ruido, mucho ruido, a veces demasiado ruido. Creo que es el momento de volver a centrarse en la conexión, como dice Raul. Sé que es una conversación, pero hay que llevarla hacia la lógica: lo trascendente y lo irrelevante pueden convivir, pero no creo que sea bueno que se confundan.

    Feliz año.

  13. Raúl:
    Yo marco una diferencia entre lo irrelevante y lo intranscendente, aunque es posible que sea jugar con las palabras.
    Estoy de acuerdo con lo que dices, pero para que la charla intranscendente forje la relación tiene que haber algo previo ¿no?
    ¿Cuántas relaciones interesantes nos estamos perdiendo por que no llegamos a lo interesante?

  14. Antonio:
    ¡Pero es que lo tuyo no es normal! Durmiendo dos horas al día estás en una situación superior respecto a los demás para poder dedicar tiempo a separar el grano de la paja.
    En serio: lo cierto es que está ahí, lo interesante está ahí, sólo hay que dedicar tiempo a encontrarlo, y en mi caso, el esfuerzo a partir de un cierto número de personas se me antoja titánico.

  15. Dioni:
    COmpletamente de acuerdo.
    Aunque a eso que describes yo, más que ruido lo enmarco dentro del narcisismo y el egocentrismo.
    Pero esta es otra discusión (que posiblemente no nos quede más remedio que tener on line.

  16. Alberto, creo estamos hablando de lo mismo.

    Por natural no me refiero a si lo que miras u oyes está físicamente a un metro y también lo puedes acariciar, sino a que los sentidos y las neuronas hacen que el cerebro no pueda procesar o almacenar muchas cosas a la vez. Somos muy selectivos.

    La evolución nos ha hecho así, y por mucha exposición digital que tengan ahora los más jóvenes desde su infancia, no van a lograr modificar eso en centenares de años, aunque las convenciones culturales sí que puedan cambiarse mucho antes.

  17. Miguel Ángel:
    Esas tiene el mismo problema: filtrar el ruido.
    Y aunque tienen la ventaja para los demás de que no lo generan, tienen el inconveniente de que nos quedamos con las ganas de que participen.

  18. Llego tan tarde que sólo puedo hacer ruido en el bar…pero en este caso, este es "mi bar" o, al menos, me encuentro tan a gusto como en casa.

    Y algún día hablaremos de las políticas de expatriación y repatriación de las empresas, otras de como mejorar la comunicación entre departamentos en las empresas. Pero otras veces hablaremos de si a nuestras hijas les gusta más Hanna Montana o Grabriella Montes (conversación sólo para iniciados). Y, para los que estamos en este bar, no creo que eso sea ruido.

    Creo que todos compartimos una idea, pero me gusta como la expresa Raúl, ni todo lo que leemos ni todo lo que decimos puedes ser "interesante". Y seguro que nos estamos perdiendo mucho "contenido" interesante. Pero lo que sería un problema sería no tener nada que leer, no que tengamos tantas cosas que no lleguemos a todas.

  19. Dioni, acabáramos. Entonces no estamos hablando de "conversaciones interesantes" si no de… personas interesantes.

    Cuando a alguien le otorgamos la "medalla" de "persona interesante", estaremos mucho más predispuestos a escuchar todo lo que tenga que decir: lo "relevante" porque lo es, y lo "irrelevante" (me pierdo en su distinción con intrascendente, Alberto :D) porque nos ayuda a mantener la relación.

    El proceso por el que una persona entra en nuestro "Hall of Fame" particular no es digital (estás o no estás) sino analógico: tomamos contacto con una nueva persona, y en esos primeros contactos vamos decidiendo si le damos más oportunidades o nos parece un cantamañanas. Si le damos más oportunidades, podemos ir descubriendo nuevos matices que confirmen nuestra primera impresión, o que nos lo descarten. Incluso hay quienes están en el "Hall of Fame" durante un tiempo, y luego se caen…

    Lo bueno del mundo digital es, primero, que no necesitamos estar todos en el mismo espacio físico y temporal para desarrollar esa relación. Y segundo, que podemos excluir (o desde luego minimizar al máximo su impacto) con un simple click (unfollow, unsuscribe, etc.) a aquéllos de los que nos hayamos cansado.

    Sí, es posible que por ahi perdamos algún contenido interesante. Pero si el ratio ruido/señal de esa persona es excesivo, o si lo hemos descartado por "cantamañanas"… el análisis coste/beneficio de eliminarle nos sale positivo.

  20. Rafa:
    Me alegra que estés a gusto en este bar porque efectivamente ES tu casa.
    Precisamente tu presencia, y la de todos los que han dedicado unos minutos de su tiempo a dejar aquí su opinión es la que converte esto en una casa.
    No puedo sino darte la razón.
    Lo importante es el hecho de que está ahí.

  21. Raúl:
    "Pero si el ratio ruido/señal de esa persona es excesivo, o si lo hemos descartado por "cantamañanas"… el análisis coste/beneficio de eliminarle nos sale positivo."

    De acuerdo. al 100%.

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