Libro electrónico ¿posicionamiento de producto?

Hace ya mas de un año tuve una conversación un tanto extraña con la dependienta de la sección de libros de una tienda de El Corte Inglés.

Debo adelantar que ella es una auténtica profesional en lo suyo, alguien que marca la diferencia y a la que se pude pedir consejo y referencia en cualquier tema literario, alguien que te fideliza y te hace volver a la tienda una y otra vez.

Le pregunté el motivo por el que los lectores de libros electrónicos (recordemos que El Corte Inglés tiene incluso el suyo propio) no estaban en la sección de Libros sino en la de Electrónica, dos plantas más arriba. Me miró como si estuviera viendo un bicho raro y me contestó que sus clientes no buscaban ese tipo de cosas.

Yo le repliqué que en mi opinión son precisamente sus clientes (los habituales) los primeros a los que les va a interesar ese tipo de dispositivos, hablamos un poco de los tópicos: que si el papel, que si el tacto, que si los libros en la estantería, …, pero ahí quedó todo.

Después de esa he tenido muchas conversaciones con lectores ávidos, casi enfermizos, incluso con profesionales del sector editorial, y todos me rebaten más o menos con los mismos argumentos. En todas las conversaciones percibo la sensación de que ven el libro electrónico como una amenaza que pretende acabar con el papel, como si quien compra un libro electrónico debiera renunciar para siempre a volver a tocar un libro impreso.

¿Por qué es así? ¿Por qué ese miedo? Yo me veo comprando libros en papel y electrónicos al mismo tiempo. De los misma forma que llevo años utilizando la música en diferentes soportes (CD, vinilo, mp3) dependiendo del momento, del lugar o de otros factores.

Creo que las librerías deberían replantearse su estrategia. Deberían ser los primeros puntos de venta de los lectores de libros electrónicos, y deberían revisar cómo hacer que esos clientes recurrentes que tienen fidelizados hace años sigan viniendo a buscar recomendaciones, novedades y un espacio donde compartir sus gustos literarios con profesionales y gente afín.

Y el papel seguirá estando ahí, aunque progresivamente irá tomando otra forma. Es posible que en el futuro empecemos a ver la impresión bajo demanda, eligiendo el comprador variables como el formato, calidad del papel, tamaño de letra, … Es posible que incluso en el propio punto de venta. ¿Quién sabe?

Y esto en lo relacionado con novela, ensayo, etc., pero ¿qué hay del libro de texto? Bueno, eso da para otro post. Lo que se abre aquí sí que es otro mundo, y para quien dude, sólo una píldora.

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3 pensamientos sobre “Libro electrónico ¿posicionamiento de producto?”

  1. Alberto, ésta es la misma historia de siempre. El problema no son los libros, o los discos o cualquier otro tipo de soporte. El problema es que un modelo de negocio que ha funcionado durante muchos años con escasa innovación y pingües beneficios ya no funciona y eso duele. Es más fácil intentar hundir el nuevo modelo que empuja que adaptarse al mismo.

    ¿Qúe crees que hicieron los criadores de caballos de tiro con la aparición del vehículo a vapor?. Hay mucha literatura en internet, pero hicieron lo mismo que están haciendo ahora las grandes editoriales, los lobbies de la industria de entretenimiento.. etc.

    La guerra ya la han perdido y aún no lo saben. O te adaptas o mueres. El proceso no será radical en el tiempo, pero si inevitable.

    Aripaco

  2. El juego de las editoriales parece claro, están más o menos siguiendo las pautas que siguieron en su día en la industria discográfica. Pero yo no me refería a eso en este caso. Me refería a casos como el de ECI, disponen del producto (lector de libros electrónicos), pero lo posicionan dentro de la categoría de "electrónico" y no en la de "libro". Yo en su lugar lo pondría en ambos y que el cliente soberano decida.

  3. Te has hecho la siguiente pregunta:

    ¿Cuántas empresas ancladas en el siglo XX intentan amoldar los productos del siglo XXI a su esquema organizativo y no a la inversa?.

    El ECI es un claro ejemplo de ello. Una muestra es analizar la potencialidad de su presencia en internet (www.elcorteingles.es) con los recursos empresariales de que dispone. Miras su página web y parece que estás viendo el antiguo portal Olé..allá por 1998.

    Está claro que el problema no es falta de recursos, es falta de visión. La descompensación es evidente.

    Aripaco

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