28 junio, 2009

Los extremos se tocan.

Supongo que es inevitable que cuando sube la tensión se radicalicen los argumentos de los bandos enfrentados, y me parece que eso es lo que está pasando inexorablemente en el caso de las descargas/piratería/contenidos...

Hace unas semanas
Julio Alonso daba su punto de vista sobre la situación, como también periódicamente la dan Enrique Dans y muchos más.

Yo también he dado en alguna ocasión
mi punto de vista , muy a medio camino de los dos extremos, y habrá quien me tache de tibio y de no querer mojarme, pero es que creo que ninguna de las dos partes está haciendo sino radicalizarse en sus posturas.


Y esto tiene como consecuencia inevitable que, si bien cada vez parece más lejos una avenencia, cada vez ambas partes están más cerca en sus planteamientos dialécticos.

A pesar de mi formación jurídica, y de haber leído recientemente (muy por encima, todo hay que decirlo) la Ley de Propiedad Intelectual, me parece que el tema legal aquí es el menos relevante, al menos en cuanto al debate de marras, a pesar del esfuerzo que ambas partes hacen en (acercándose en su dialéctica) querer usar una interpretación a veces subjetiva e interesada las leyes (o partes de ellas) como argumento para sus divergentes posturas.

Cada vez que me aproximo a este tema me encuentro con lo siguientes hechos que ambas partes (ora una, ora la otra) parecen querer ignorar:
  • La tecnología ha creado en los últimos años herramientas que abren formas de distribución que antes no podían ni pensarse. No podían pensarse ni por los que tenían su negocio sobre la antigua forma de distribución ni por los legisladores que lo regularon. Esto es un hecho, y puede afrontarse de dos formas: tratando de parar la marea o redefiniendo el modelo de negocio. Y me temo que cuando viene la marea no hay mucho que hacer, así que...
  • El principio básico de las licencias Creative Commons, apoyadas masivamente por parte de muchos de los defensores de compartir libremente en Internet, es respetar la decisión que el autor toma sobre cómo quiere que se comparte su obra. Yo decido qué licencia elijo para mis posts, mis fotos de Flickr, mis... y cruzo los dedos para que se respete mi opción. Esto es un hecho, y también puede afrontarse de dos formas: respetando la voluntad del autor (incluso la de músicos y cineastas) o aplicando la ley del embudo: sobre mis obra decido yo y sobre la tuya... también. Como en el punto anterior creo que la opción también es clara.
  • Las leyes (en las que, insisto, no debemos buscar la solución al tema) no se aplican leyendo sólo la parte del párrafo que más nos interesa. Hay que verlas en su conjunto y no olvidar nunca la ratio legis, lo que suele aclarar muchas dudas respecto a lo que el legislador pretendía en su momento, independientemente del tiempo que haya pasado.
  • Es legítimo que quien hace una inversión (de su tiempo, de su talento, de medios económicos o materiales, ...) quiera obtener una rentabilidad a la misma.
  • Es legítimo, asimismo, que quien consume un bien quiera elegir el medio que le resulte más cómodo o conveniente para quiere acceder a él.
Luego vendrán los argumentos de si es delito o no es delito, de si es legal o no es legal (que por cierto, como alguno todavía no lo tiene claro: algo puede ser ilegal pero no ser delito por no caer en ningún ilícito penal), de si el canon, la copia privada, etc. que son muy dados a alimentar la demagogia y a interpretación interesada cuando no se quiere entrar realmente al fondo del asunto, que no es otro más que encontrar la forma en la que los creadores pueden obtener una retribución por su trabajo y los consumidores un acceso a esas creaciones de la forma más eficiente posible. Todo lo demás es demagogia o arrimar el ascua a la sardina de uno.

Mientras unos quieran mantener un modelo de negocio que no se adapta a los tiempos, y otros seguir obteniendo libremente lo que les interesa sin pagar por ello no llegaremos a ningún sitio, y ganará el que tenga más capacidad de influir sobre los legisladores.

Mal negocio si la única forma de encontrar una solución es la vía legislativa.

Concluyendo: que sigo teniendo esa postura (tal vez tibia) que me mantiene en el centro entre las partes, y que siento que a pesar de ello cada vez estoy más lejos de ellas, aunque ellas cada vez estén más cerca.

Actualización 29/9/2009
Con el cambio de plantilla se perdieron los comentarios de Haloscan.
Pongo aquí el enlace que lleva a ellos para no perder el muy interesante debate que se generó.
Comentarios a "Los extremos se tocan".
De todas formas agradecería que si alguien tiene la tentación de escribir un nuevo comentario, lo haga en el formulario del blog y no en el de los comentarios.

25 junio, 2009

La historia clínica.

Gracias a Sebas Muriel llego a este Manifiesto sobre el acceso a los datos de salud.

Interesante el tema, muy interesante.

Es algo que de una forma o de otra me ha estado rodeando en los últimos años. Y, como apunta Tim O'Reilly, hay diferentes formar de verlo dependiendo de cuál sea el punto de vista del interesado.

La opinión del paciente queda reflejada en este manifiesto de forma clara y meridiana: se trata de mi salud, y tengo derecho a acceder a todo lo que me puede ayudar a estar informado o a obtener el tratamiento adecuado. Aunque creo que afirmar "These principles express basic human rights" resulta un poco excesivo, al menos revisando la Declaración Universal de Derechos Humanos y la situación en la que se encuentran muchos países de nuestro entorno no tan lejano.

Pero desde el otro punto de vista, el de los profesionales e instituciones de la salud, hay muchos matices y, si bien estoy convencido de que son los menos los que negarían estos principios reclamados en el manifiesto desde un punto de vista genérico, cuando se entra en el detalle se puede ver que es algo más complejo de lo que aprece a priori.

Porque el médico, por un lago puede reclamar propiedad intelectual sobre la parte del historial que ha creado, y puede también reclamar que algunas notas que ha incuído en la historia clínica son notas personales no relevantes cuando el paciente reclama el acceso a su historial. Quién decide qué notas son relevantes o qué notas no es un tema terriblemente complejo.

Por otro lado, no olvidemos que la institución en la que trabaja el médico (hospital, clínica, centro de salud, ...) también puede reclamar derechos sobre la historia: custodia, propiedad, etc. que están regulados de forma más o menos dispersa.

¿Cómo lo ves? Más allá de los derechos de los pacientes a su historial médico ¿cómo podemos gestionar los derechos y obligaciones de otros que también está involucrados?

Este es uno de esos temas en los que la polémica está servida.

13 junio, 2009

A vueltas con la innovación (II)

Provocador este post de Gary Hamel en su blog del WSJ: Management 2.0 .

Ante la situación actual de crisis, ahorro de costes, congelación de proyectos, etc. nos recuerda cuatro puntos muy sencillos:
  • Debemos nuestra existencia a la inovación
  • Debemos nuestra prosperidad a la innovación
  • Debemos nuestra felicidad a la innovación
  • Debemos nuestro futuro a la innovación
Cuantro excusas sin más para, en el fondo, recordarnos que el oscuro panorama económico y laboral no debe hacer que nos olvidemos de lo que es el auténtico motor que nos debe impulsar.

¿No estamos precisamente en el mejor momento? Un ejemplo: es ahora cuando todas las empresas están tratando de encontrar la forma de reducir costes al máximo ¿no es esto una oportunidad para realmente revisar lo que hacemos y cómo lo hacemos?
Lo decía Rafa en un comentario aquí hace poco citando a un VP de Nokia: "I+D es convertir el dinero en conocimiento, Innovación es convertir el conocimiento en dinero".

Lectura recomendable para una tarde de sábado de calor sofocante.

Echando la vista atrás.

Rafa publica hoy que su Diario cumple cinco años, MUCHAS FELICIDADES, y yo por curiosidad miro a ver cuándo empecé yo con estas anotaciones, y veo que Anotado es un poco más joven: en Marzo cumplió cuatro años.
No voy a decir que parece que fue ayer, porque no es así, pero sí diré que es increíble la cantidad de cosas que han pasado desde entonces, tanto en lo personal como en el "mundo exterior".
Hace cuatro años no había Facebook, ni Twitter, ni Friendfeed, ni Google Reader... Ha habido algunos que incluso han tenido tiempo de aparecer, tener su momento de éxito y desaparecer.
Veo ahora cómo y por qué empecé, y confirmo que si entonces hubiera tenido Friendfeed es muy probable que Anotado no hubiera nacido, o al menos no en ese momento ni con la misma finalidad.
Porque esto nació con la finalidad de recopilar enlaces interesantes y poner algún comentario personal sobre ellos. Ahora, no necesito un blog para esto. Hay muchas otras opciones por ahí para seguir y generar conversación.

Por ahora Anotado sigue vivo. No sé muy bien para qué, pero ya lo decidiré. O no.

09 junio, 2009

El País censura, pero ¿por qué?

Estoy frustrado.
Hoy gracias a Raúl he llegado a un reportaje publicado en El País sobre la reforma laboral.

En el reportaje hay un grave error de concepto sobre las indemnizaciones por despido y la propia calificación de los despidos.

Los comentarios estaban abiertos, así que dejé el mío avisando del error (copio y pego el texto que mandé):
Me temo que se está confundiendo "despido procedente" con "despido por causas objetivas". En el primer caso "procedente" es la calificación que daría el juez a un despido "disciplinario" (basado en un incumplimiento grave y culpable del trabajador) en el caso de que aprecie causas para el mismo, y no hay indemnización alguna. Es en el segundo (y en el despido colectivo salvo que se pacte otra cosa) cuando se deben pagar los 20 días con un máximo de 20 mensualidades.
De eso hace unas nueve horas, y en este tiempo ni se ha publicado el mío, ni se me ha informado de por qué no se ha publicado, ni se ha corregido el texto.

Posteriormente se han publicado bastantes comentarios más. ¿Que tenía el mío para ser censurado?

Va a ser que a algunos no prestan atención ni para corregir errores o simplemente que no les gusta que les digan que se equivocan.

06 junio, 2009

Política, elecciones y entornos sociales.

Tengo la sensación de que somos bastantes los que hemos sentido una peligrosa indiferencia ante las elecciones europeas de este fin de semana.
Lo dice Dioni de forma clara y concisa.

Si yo fuera un político me replantearía muchas cosas, y no sólo para las europeas, sino también para generales, autonómicas y municipales. Lo principal que me preguntaría es por el motivo por el que tengo una desconexión tan grande con los votantes.
Creo que hay un enorme obstáculo esencial en nuestro sistema: las listas cerradas. En España no votamos a personas, votamos a partidos. Y esto es así porque así lo establece la Constitución cuando en su artículo 6 dice que:
"Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política."
Si la manifestación de mi voluntad concurre a través de los partidos políticos, ¿cómo y a quién exijo responsabilidades cuando mi voluntad no se tiene en cuenta? Porque lo cierto es que un partido tiene un ideario al que yo me debo adaptar, no se adapta a lo que sus electores piensan, dan por supuesto que mi voto equivale a un apoyo incondicional a su programa/ideario durante cuatro años. De forma que en realidad no manifiestan mi voluntad sino que recaban mi apoyo cada cierto tiempo para tener más fuerza al manifestar la suya.

Y si el instrumento fundamental para mi participación es un partido político ¿cómo voy a confiar en lo que haga un ente al que no puedo pedirle que me rinda cuentas y que es al mismo tiempo instrumento para la participación de varios millones de personas con ideas muy dispares? Siempre queda la opción de cambiar el voto a otro partido, pero lo cierto es que si hasta ahora apoyaba al partido cuyo ideario más se parecía a mis opiniones, lo que me queda siempre estará más lejos inevitablemente.

Existen otros modelos. Yo quiero votar a una persona, no a un partido. Y quiero pedirle cuentas a esa persona y que me explique qué hace con el apoyo que le doy, que sea un canal efectivo para materializar mi participación. Y quiero que sea consciente de que si no actúa de acuerdo a mi voluntad mañana podré votar a otra persona (a lo mejor de su propio partido) que sí me escuche y actúe en consecuencia.

Esto sí fomentaría el pluralismo político del que habla la Constitución y sí sería una expresión real de la voluntad de los ciudadanos, ya que entregarán su voto a la persona que mejor sepa entender cuáles son sus necesidades y sus voluntades, y que mejor sepa rendir cuentas de lo que hace con esa confianza que se le ha entregado.
Así, de esta forma, yo no tendría que adaptarme al ideario del partido, sino que quien pretende mi voto se adaptaría al mio.

Es aquí donde tendría sentido el uso de entornos sociales con los que tanto nos llenamos los ojos últimamente, en los que la participación pasa a cobrar una importancia esencial. Con estas herramientas el político puede comunicar, pero, sobre todo, escuchar a sus votantes y conformar su posición en cada momento de acuerdo a lo que sus electores le demandan, y de esta forma ser el canal real de manifestación de esa voluntad popular y el instrumento de la participación.

Antes o después se tendrá que abrir el debate.