06 febrero, 2009

Unos tienen la fama...

Cuando llegué a Miami me encontré con que el alimentador de mi impresora/scanner Lexmark no funcionaba a 110W. Es probablemente la impresora más baja de la gama Lexmark, que además compré por 30 o 40 Euros gracias a una oportunidad.
Entré en la web de Lexmark y mandé un mensaje preguntando dónde podría comprar un alimentador nuevo. Inmediatamente me respondieron, me pidieron mi dirección y me lo mandaron. Pregunté por la factura para pagar y me contestaron que no me lo cobraban.

La semana pasada en previsión de recibir mi mudanza mandé un correo a Apple preguntando dónde podía comprar un cable de alimentación del iMac, porque el enchufe americano, claro, no vale, y no lo encontraba en la tienda online. Han pasado diez días y no he recibido respuesta.

No sé si será una cuestión de marca, de país o de casualidad, pero si algún día me hacen una encuesta sobre marcas tengo muy claro cuál va antes de cuál, por mucho más glamour que tenga una frente a la otra.

05 febrero, 2009

Cualquier soporte vale.



En muchas ocasiones me he encontrado con lo que yo llamo fundamentalistas de canal: personas que insisten en "obligar" al cliente (existente o potencial) a mantener su relación con la empresa a través del mismo canal en la que empieza.
He tenido agrias discusiones para poner números de atención a clientes o televenta en páginas web enfrentándome al argumento de "pues ya que está en Internet que compre por Internet o que mande un correo" y viceversa: discusiones para hacer la URL tan visible como sea posible en vallas, prensa o televisión y tener en contra el argumento de que "el que ve esto en la tele (o prensa, o en la calle) llama, pero no se va a acordar de la dirección de la web".
Son discusiones complicadas, porque no hay más ciego que el que no quiere ver.

Y esta mañana, me paro con la moto en un semáforo (qué pena no haber tenido tiempo de sacar la BB para hacer una foto) y me encuentro una furgoneta de reparto rotulada con letras tan grandes como cabía: www.quierochurros.com. Muerto de frío, y empapado por la lluvia casi he podido saborearlos.

Me ha parecido una idea fabulosa (aparte de que el dominio es genial), porque supongo el objetivo de este negocio no es que se conozca en todo el planeta, tanto por capacidad logística como por los productos, sino en una determinada área de influencia: justo a la que llega la furgoneta de reparto.

He entrado, claro, y ya estoy deseando tener la excusa para hacerles un pedido.

Disclaimer: no tengo ningún interés personal, profesional ni económico en www.quierochurros.com.

04 febrero, 2009

Google sigue dando miedo.


Hace casi cinco años (¿cinco años ya? ¡Y me acordaba hasta del título del post!) escribía yo que Google da miedo, después de leer un post de Enrique Dans sobre el que entonces fue su último lanzamiento de Google.

Muchas cosas han pasado en todo este tiempo. Algunos que entonces tenían su hueco se han derrumbado casi irremediablemente, pero el poder de Google ha seguido creciendo. Y esto hace que cada día me dé mas miedo mi relación con este "socio-gran hermano".

Porque lo cierto es que Google sabe de mí más que yo mismo. Sabe dónde trabajo, de quién recibo correos y con qué frecuencia, dónde estoy, en qué bancos tengo mi dinero, mis proveedores de servicios, los navegadores que utilizo y sus sistemas operativos, dónde viajo, qué me interesa, dónde vivo, qué terminal móvil tengo, ...

Hoy está siendo el día de Google Latitude. Y parece que no soy el único al que le produce cuando menos incomodidad. Y no es que suponga nada diferente a lo que pasaba antes de su lanzamiento. Ahora Google Maps te permite compartir dónde estás con tus contactos y viceversa, pero lo realmente aterrador, el hecho de que el Gran Hermano sepa dónde estás en cada momento a través de la ubicación de tu teléfono móvil, no es nuevo, esto ya lo sabe desde hace tiempo. Lo que pasa es que ahora es más evidente.

El problema es que cuando te planteas "desgooglizar" tu vida ¿tienes realmente alternativas tan atractivas, eficientes y bien diseñadas como las de Google? Y cuando las tienes ¿tienen el mismo glamour? ¡Pero si el día en que se anunció que combraba Jaiku todo el mundo empezó a usarlo sin que hubiera cambiado nada!

No sé si estamos ya en un camino sin retorno, pero un poquito de diversificación de riesgos no nos vendría mal.

01 febrero, 2009

Las pequeñas diferencias (V): el colegio.


No hace ni un mes que nos volvimos, y ahora soy consciente de aún más pequeñas diferencias.

Cuando mis hijas llegaron a su colegio en Miami, con la enorme barrera del idioma, tanto los profesores como los compañeros las recibieron con calor y cariño. Todos se esforzaron por ayudarles, incluso los demás niños.

En la vuelta al colegio en Madrid, el mismo colegio del que salieron hace dos años, las cosas no están siendo igual. El método docente que ahora me encuentro se parece mucho aquél en el que me eduqué yo, más preocupado por la forma que por el fondo. Niños que se burlan del que comete errores o del que tiene alguna diferencia (como llevar gafas, por ejemplo), y profesores que lo consienten.

Me fui a EE.UU. con la idea tan extendida en España de que el nivel académico allí es muy bajo, y de que el entorno académico era agresivo y brutal. Me he vuelto con la percepción inversa: no sólo creo que el nivel académico (al menos hasta los 9 años, que es de lo que puedo hablar) es más alto que el de aquí, sino que además el sistema docente está diseñado para que el niño desarrolle todo su potencial, aprenda a comprender lo que estudia y aprenda a compartirlo con los demás mediante proyectos y presentaciones en público desde muy pequeño; y todo esto en un entorno de respeto mutuo y valoración del esfuerzo.

Allí la profesora de Español pedía a mi hija mayor que la ayudara con la pronuciación de ciertas palabras reconociendo el valor que para la clase tenía que el Español fuera su lengua materna. Aquí la profesora de Inglés le habla en Español ignorando su bilingüismo y lo que esto puede aportar a sus compañeros de clase.

No todo es color de rosa, claro. en cuanto a las comidas el menú es aterrador: hamburguesas, pizzas, etc. todos los días, y si el niño come, bien, y si no pues también. Reconozco que esto es lo único que echábamos de menos del colegio de España, donde el menú es variado y equilibrado y los profesores se preocupan de que el niño coma.

Tengo la sensación de que tenemos un sistema educativo anclado en el pasado, pero bueno, es sólo una impresión.